Pero no todo lo automático va siempre por un camino de rosas. Supongamos que tal tecnología sea controlada por un tirano. ¿Qué pasaría? Todo lo que sea automático (al menos en estos días) necesita una conexión estable hacia un centro que le emita la señal, y por ende, puede ser fácilmente "hackeado" o configurado por personas experimentadas en este campo. Esto puede servir para provocar accidentes en personas seleccionadas y otros tipos de siniestros, algunos mejores o más macabros que otros.

Por todos estos y más motivos, las nuevas tecnologías son tan útiles, siempre y cuando se sepan usar bien. Claro está que, usada con fines nobles, la inteligencia artificial podría hacernos lograr vivir en una era en la que la organización sea clara, instantánea y, en la inmensa mayoría de los casos, infalible. Pero todo esto solo se podrá conseguir cuando los homínidos actuales sepan usarlo con sabiduría y con inteligencia.
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